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Edición 2 "Una Corte Legislativa"

Edición 2 "Una Corte Legislativa"

posted in Nuestros Editoriales by Super User

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Colombia como muchos países está basado en un régimen político y democrático, con un sistema de leyes e instituciones administrativas. De manera general debemos decir que está representado de forma participativa por diferentes sectores de la sociedad, elegidos de forma “democrática”, y hasta ahí el cuento suena hasta bonito. Si de forma estricta decimos que desde el congreso se dictan leyes y estas regulan la vida social, económica de todos los asociados, pensaríamos entonces que el criterio de elección debería atender a: cualidades suficientes que nos llevaran al convencimiento de la idoneidad (principios, valores, responsabilidad social, una carga académica, científica y social) y no solo a decir que el poder del pueblo se ha manifestado en la voluntad de la mayoría, pues claramente llegaríamos a la conclusión de lo que ahora tenemos –un sistema frágil y permeable por la corrupción.

Estas decisiones (leyes) que el país y en particular cada ciudadano debe asumir e incorporar no sabiendo cómo ni de qué manera, porque el desconocimiento de la ley no es excusa, basadas “supuestamente” en criterios de equidad e investigaciones incansables para que se adecúen a las necesidades de quiénes son gobernados, es un lindo pero imaginario mundo fuera de la realidad y del presente que vivimos.

Me pregunto si en resumen, después de analizar las condiciones socioeconómicas de los particulares por un lado y de otro; las cualidades de quiénes son elegidos en su mayoría: No profesionales, sin conocimiento basto de administración, economía, finanzas, educación, sin ética y sin moral, entre muchas otras, podríamos concluir que es poco beneficiosa la “Democracia” como en el presente se conoce.

Si revisamos el largo historial de leyes expedidas en el congreso de la Republica y al mismo tiempo hacemos un balance de las demandas de inconstitucionalidad que contra ellas se incoan, el re trabajo de las instituciones de revertir tan pobres medidas, la inseguridad jurídica que se genera y las pocas garantías del ciudadano de bajos ingresos que tiene que sentir digna su jornada con un salario mínimo que solo advierte escasas opciones de educación y progreso, llegaríamos a la innegable conclusión de su ineficacia.

Tan es así, que la misma Corte Constitucional ha tenido que instar al congreso en plazos perentorios a realizar reformas y legislar en temas de alta relevancia social, declarar inconstitucionales otras muchas en aras asegurar la demanda de justicia y el respeto de los derechos mínimos de los asociados: La salud, la educación, la vida etc. Entonces deberíamos preguntarnos: ¿Es idóneo mantener este sistema bicameral que es quien menos le aporta al país? ¿Debe seguir siendo la constitución la trinchera de estos sinvergüenzas? ¿Debe el ciudadano del común seguir pagando los excesos, los lujos, las excentricidades?

Me atrevería a decir, que es el momento de dejar de padecer el flagelo de esta mal llamada “democracia”.

Dicho lo anterior, hay que reivindicar esta bella profesión de la abogacía, volver a sus raíces, rescatar valores y principios innegociables e irrenunciables, creo que debería crearse un estamento integrado por abogados éticos que recoja las inquietudes de las instituciones y se generen normas acompasadas al espíritu de nuestra constitución, al respeto de la dignidad humana, de los derechos humanos, una “Corte legislativa” que minimice los costos jurídicos, procesales, que reivindique los derechos del ciudadano en cada norma en beneficio de una sociedad más humana. Un trabajo mancomunado entre la corte constitucional y una Corte legislativa sin tantos desaciertos, con criterios ponderados, eficaz.

Read 76 times Last modified on Sunday, 25 August 2019 19:10
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24 07, 19

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