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Edición 5 "De Las Penas Y La Resocialización"

Edición 5 "De Las Penas Y La Resocialización"

posted in Nuestros Editoriales by Super User

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Por: Alexis Isaza Vélez

El sistema penal en Colombia como muchos otros en el mundo, compromete la libertad de los ciudadanos como medida represiva para quienes transgreden las normas que impone la sociedad para su pacífica coexistencia. Los principios que se arguyen en el código penal y sustentan las medidas impuestas, sumadas a la finalidad descrita en el mismo, no permean todo el ámbito de aplicación, es decir; todo aquello que se aprecia de ser justificable bajo una norma como lo es la pena, no corresponde a la realidad, queriendo decir con ello que son, en algunos casos, los postulados equívocos frente a la realidad de la verdadera aplicación de las normas o la aplicación no es el fruto consecuente del postulado normativo.

Desde un punto de vista racional, humanitario, no podríamos decir que las penas en Colombia cumplen su cometido, pues basta con ver las condiciones inhumanas de las cárceles para desestimarlo y la clase de ciudadanos que el sistema le devuelve a la sociedad. En un medio jurídico donde se justifican las penas a través de un compendio normativo y en la realidad se convierte la pena en un mecanismo de tortura, desprovista del respeto por la dignidad humana, debemos decir categóricamente que es disfuncional, si los postulados constitucionales y principios que la sustentan en la realidad material de su aplicación se invierten, el resultado obedece a un Estado sin conciencia.

Si la necesidad de la pena, justificada como: “La necesidad de la pena exige de ella que sirva para la preservación de la convivencia armónica y pacífica de los asociados no sólo en cuanto ella por su poder disuasivo e intimidatorio evite la comisión de conductas delictuales, o por lo menos las disminuya, sino también en cuanto, ya cometidas por alguien, su imposición reafirme la decisión del Estado de conservar y proteger los derechos objeto de tutela jurídica y cumpla además la función de permitir la reincorporación del autor de la conducta punible a la sociedad de tal manera que pueda, de nuevo, ser parte activa de ella, en las mismas condiciones que los demás ciudadanos en el desarrollo económico, político, social y cultural”.(subrayado fuera de texto) Sentencia C-647-01 debe permitir la reinserción a la sociedad y ser parte activa de ella, esta no debería tasarse en años, sino en la convalidación del autor de la conducta punible con su actuar en una expresión de aceptación, crecimiento y no repetición. ¿Cómo lograrlo? Seguramente no con cárceles hacinadas, sin estudio, sin trabajo. Un ser humano que pueda ser evaluado por sus capacidades cognitivas, enfocadas en la aplicación práctica y cotidiana que es lo que impulsa el motor de la productividad de cualquier sociedad.

Ya basta de las palabras rimbombantes que enarbolan principios y teorías, de innumerables libros que se citan como una biblia, la realidad debe ser el resultado inequívoco de una norma que busca educar, sensibilizar, una simbiosis entre el principio, la norma y la realidad. Ahora todo parece girar en una sociedad que todo lo soluciona con penas, castigo. Al sistema parece no importarle los seres humanos sumidos en la implacable aplicación de la norma, de una sociedad que como en tiempos medievales grita castigo, muerte.

No puede ser equiparable una pena con el delito en sí mismo, porque no estaríamos hablando de justicia sino de venganza, si la conducta punible es igual de reprochable a la pena impuesta, ¿Cuál es el valor de esta, qué la justifica? ¿No debe acaso la pena regresar al infractor a la sociedad en condiciones favorables que garanticen la no repetición? La razonabilidad de la pena no es solo la equiparación entre ambas para justificarse, esta debe pensarse mirando el resultado que de esta se espera, justicia, reinserción social y no venganza.

Es tan inhumana la conducta reprochable como la pena, cuando esta no permite comprobar que ayudó a reargüir, a reinsertar al ser humano y darle la oportunidad a la sociedad de perdonar, de ver que sus medidas son generadoras de misericordia, sería la sociedad un padre que castiga para infringir dolor y no uno que guía, que enseña.

La sensatez del derecho que busca la justicia, es la verdadera muestra de amor hacia el prójimo, una mirada clara hacia el futuro de la sociedad y no la dama de la justicia engañada y utilizada para fines perversos.

Read 98 times Last modified on Sunday, 25 August 2019 19:10
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24 07, 19

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