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¬ŅQu√© Tipo De Pol√≠tica Criminal?

¬ŅQu√© Tipo De Pol√≠tica Criminal?

posted in Artículos de Opinión by Super User

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Por: Diego Araque*

 
Con ocasi√≥n de la reciente conmemoraci√≥n de los 25 a√Īos de la Fiscal√≠a General de la Naci√≥n, el se√Īor Fiscal General, en su respectiva intervenci√≥n, expresamente cuestion√≥ algunas normas y ciertos proyectos de ley que cursan tr√°mite y que est√°n relacionados con la pol√≠tica criminal del Estado colombiano. Claramente inconforme con las m√°s recientes reformas, vehementemente se opuso a lo que seg√ļn √©l es la ‚Äúperversidad del garantismo‚ÄĚ en nuestro contexto nacional. Textualmente se√Īal√≥: ‚ÄúEl garantismo ha adquirido un car√°cter superlativo a partir de la teor√≠a de Ferrajoli, que dejando de lado las victimas, f√≥rmula una teor√≠a ‚Äėdel lado de los sujetos m√°s d√©biles para exigir la racionalizaci√≥n del sistema represor del Estado‚Äô. Esa hip√©rbole del garantismo es lo que est√° inspirando las √ļltimas reformas legales en Colombia, enviando un mensaje a la sociedad equ√≠voco. Los delincuentes deben entender que por encima de sus garant√≠as est√°n los de la sociedad‚ÄĚ.

 
Pues bien, las tensiones entre defensa social y garant√≠as individuales en realidad no son nada nuevas. Siempre han existido. Desde anta√Īo. O por lo menos desde la √©poca en que la ilustraci√≥n por vez primera comenz√≥ a cuestionar el poder punitivo poni√©ndolo contra las cuerdas en pos de exigir la prevalencia de los derechos del ciudadano y el respeto por unas reglas m√≠nimas de juego como los principios de legalidad de delitos y de penas, prohibici√≥n de penas crueles, inhumanas o degradantes, debido proceso, juez natural, etc. (Beccaria). Estas ideas, como es de sobra conocido por cualquier persona que tenga una m√≠nima aproximaci√≥n a estos temas, fueron prohijadas y desarrolladas por autores que como Carrara representaron en su momento los postulados cl√°sicos o liberales del Derecho penal. Tiempos despu√©s, en √©pocas mucho m√°s recientes, Von Liszt reivindic√≥ esta idea liberal al dictar su m√°xima que ha hecho carrera hasta nuestros tiempos. Seg√ļn este autor, el derecho penal es la barrera infranqueable de la pol√≠tica criminal. O quiz√° mejor: el derecho penal es la Magna Carta del delincuente. Sistemas como los de Welzel hicieron lo propio en √©pocas m√°s modernas al instaurar l√≠mites al legislador por intermedio de los datos que pertenecen al mundo del ser y que por lo mismo condicionan a aquel, situaci√≥n que permiti√≥ hablar de las llamadas categor√≠as l√≥gico objetivas dentro del sistema del Derecho penal. Hoy por hoy, de alguna manera, aunque por caminos metodologicos diferentes, Roxin procura por la defensa de las ideas liberales en materia penal, amarrando el an√°lisis de los distintos presupuestos de imputaci√≥n de responsabilidad penal a los fines de la pol√≠tica criminal propia de un modelo de Estado Constitucional: principio de legalidad, lesi√≥n de bienes jur√≠dicos, fines de la pena, etc.

 
A partir del panorama anterior, bastante general por cierto, se puede medianamente advertir que no son nuevas las ideas del garantismo de las que ahora abjura el se√Īor Fiscal General de la Naci√≥n, con referencia expresa a la concepci√≥n de Ferrajoli. As√≠ las cosas, el garantismo, entendido en sentido amplio como l√≠mites o baremos al poder punitivo del Estado, no es algo de los √ļltimos tiempos. La tensi√≥n entre este y las tesis de la defensa colectiva existen de vieja data. Pi√©nsese al efecto en los movimientos de defensa social, el positivismo italiano y su idea nuclear de peligrosidad, las propuestas de la Escuela de Kiel y del derecho penal del nacionalsocialismo, as√≠ como la tesis del Derecho penal de enemigo, por citar solamente algunas elaboraciones conceptuales que han brillado por enfatizar de una u otra manera en los derechos de la sociedad anteponi√©ndolos a los derechos de los procesados. Por cierto, en la praxis judicial de la mayor√≠a de los pa√≠ses se han terminado por imponer estas √ļltimas, raz√≥n por la cual tampoco le asiste la raz√≥n al Fiscal cuando insin√ļa lo contrario para el caso colombiano. C√≥mo dice un autor nacional: el garantismo nunca ha estado de moda en nuestro pa√≠s (Fern√°ndez Carrasquilla).

 
De otro lado, no son en rigor los postulados del garantismo los que inspiraron las m√°s recientes reformas judiciales en Colombia. M√°s bien fue nuestra propia y cruda realidad judicial: el hacinamiento carcelario (estado de cosas inconstitucional que persiste desde el a√Īo 1998), el colapso del ‚Äúsistema‚ÄĚ acusatorio (supuestamente la panacea de nuestros males), el abuso de la medida de aseguramiento de detenci√≥n preventiva en centro carcelario (que en la pr√°ctica opera como pena anticipada) y as√≠ un largo etc√©tera. Si creo entender, fueron estas las verdaderas razones que inspiraron las tan cuestionadas reformas por el se√Īor Fiscal.

 
Obviamente, entiendo la posici√≥n de Mart√≠nez Neira cuando en su condici√≥n de Fiscal General de la Naci√≥n apela a la defensa de la sociedad en detrimento de las garant√≠as individuales. Despu√©s de todo, en un sistema adversarial, sus intereses l√≥gicamente habr√°n de estar del lado de la persecuci√≥n sin tregua del delito y los infractores de la ley penal. En esto el Fiscal, en mi sentir, es plenamente coherente con su condici√≥n de tal. Al fin y al cabo es el Juez el garante de los derechos individuales al cumplir esa funci√≥n que parece ‚Äúusurpada a los Dioses‚ÄĚ (Ellero).

Por mi parte, contrario a lo afirmado por aquél, estimo que no podemos prescindir de las garantías y derechos individuales dentro del proceso penal. Así pues, no es posible un Derecho penal sin límites. Sería un poder inconcebible, de triste recordación en la historia de nuestras naciones. Por lo que el garantismo, en su expresión más amplia, se hace necesario dentro de los procedimientos judiciales llevados a cabo por las autoridades respectivas que intervienen dentro del sistema penal de un Estado de derecho, so pena de legitimar un Derecho penal de enemigo (Jakobs) que por cierto hace tiempo se instaló en las leyes colombianas, situación que parece soslayar la cabeza visible de nuestro ente investigador y acusador en materia penal. Lo que se impone entonces es un Derecho penal que armonice los dos extremos: la defensa de todos los miembros e integrantes de la sociedad, incluidos los derechos del sujeto que delinque.

 
* Profesor Derecho penal, Universidad de Medellín - Colombia
Read 649 times Last modified on Saturday, 24 August 2019 17:40
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