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¿La impericia o negligencia en desarrollo de procedimientos médicos implica responsabilidad penal para el profesional de la salud en Colombia?

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¿La impericia o negligencia en desarrollo de procedimientos médicos implica responsabilidad penal para el profesional de la salud en Colombia?

¿La impericia o negligencia en desarrollo de procedimientos médicos implica responsabilidad penal para el profesional de la salud en Colombia?

posted in Artículos Penal by Super User

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Iván Roberto Pedraza Ríos*

A lo largo de la historia, la actividad médica ha estado regulada por diversos manuales y protocolos los cuales han surgido con ocasión tanto del avance de la ciencia, como de la experiencia propia de la profesión. A esto se le ha denominado como lex artis o leyes del arte, lo que no es otra cosa que un conjunto de enseñanzas lo cual le indica al profesional lo que debe y no debe hacer en desarrollo de su actividad, de conformidad con las técnicas y conocimiento que ha obtenido en su vida profesional1.

Producto de las leyes del arte o lex artis surge el denominado deber de cuidado que rige la conducta de quien desempeña determinada actividad, y esto no es otra cosa que el deber legal y ético que le asiste entre otros al profesional de la salud para ceñirse en marco de procedimientos médicos, a los protocolos previamente establecidos bien sea por la Organización Mundial de la Salud, la comunidad académica o porque también no decirlo a las experiencias decantadas que han dejado diverso número de procedimientos similares llevados a cabo en el ejercicio profesional.

Por otro lado la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia también ha definido en otros términos lo atinente al deber objetivo de cuidado, entendiéndose por tal el comportamiento prudente por parte del autor de una conducta puesta en el lugar del agente en condiciones normales y en desarrollo de una actividad riesgosa, de manera que si no obra con arreglo a esas exigencias infringe dicho mandato2.

Desde esa perspectiva para que sea imputable un resultado es necesario que exista una conducta alternativa conforme a derecho en virtud de la cual, si se hubiese optado por esta, no existiría relevancia típica fáctica, esto por cuanto lo que se tiene que analizar es la creación de un riesgo antijurídico o el aumento injustificado del riesgo permitido a tal punto de llevarlo a que mute su naturaleza jurídica, concretándose el resultado en el tipo penal3.

Actualmente en nuestra normativa penal vigente el legislador estableció como norma rectora que la causalidad por sí sola no basta para la imputación jurídica del resultado, esto en palabras cortas indica que la atribución de los resultados operará con la suma de dos factores, la causalidad y la imputación jurídica del autor4.

. Así, en el desarrollo de diversas actividades en su mayoría las que implican un alto nivel de riesgo, ha surgido el denominado tipo objetivo imprudente, el cual puede ser definido como la ejecución del tipo objetivo de un delito doloso, por haber infringido un deber de prudencia o cuidado, bien por ignorar la concurrencia de tal deber, y con ello, hasta la misma situación de riesgo, o bien porque, aun conociéndola, el autor creyó que podía evitarlo, todo ello realizando una acción que objetivamente puede ser imputada al autor5.

. En desarrollo de procedimientos médicos en los que se encuentre comprometida la vida e integridad física del ser humano, surgen circunstancias negativas en las cuales pueden incurrir los profesionales de la salud en ejercicio de su actividad y que conllevan a resultados negativos sobre su paciente, pues la medicina no es una ciencia infalible, por tanto no está libre de errores. Sin embargo el derecho a equivocarse también es una de las responsabilidades que asume el individuo, por lo que existe una diferencia entre el error y la mala práctica médica, ya que se presume que quien la práctica es un profesional a quien se le exige una experiencia y una categoría; dichas circunstancias son la negligencia y la impericia, las cuales aunque aparentemente similares entre sí, guardan también una significativa diferencia que puede en ocasiones ser trascendente para determinar la eventual responsabilidad penal de quien despliega la conducta6.

La negligencia aplicada al campo de la medicina, puede entenderse como un acto mal realizado por parte de un proveedor de asistencia sanitaria, que se desvía de los estándares aceptados en la comunidad médica y que causa alguna lesión al paciente, es decir que podemos entender que es negligente el profesional de la salud, que teniendo la capacitación y formación necesaria que soportan el título profesional que lo acredita, aplica de manera desacertada los conocimientos adquiridos, por cualquiera de las infracciones a la lex artis.

De otra parte la impericia puede entenderse como su nombre lo señala, en la falta de habilidad, destreza o capacitación en determinada actividad profesional, técnica, arte u oficio, la cual puede tener origen bien en dicha carencia de capacitación o bien por la falta de experiencia. En desarrollo de la actividad de los profesionales de la salud, la impericia hace clara alusión a una falta de pericia del profesional sanitario en su quehacer profesional, es decir, falta de sabiduría en sus acciones, experiencia y habilidad en la ejecución de su profesión, que pueden perjudicar directamente al paciente7.

Por lo anterior, será determinante a la hora de valorar el comportamiento desplegado por el médico, entrar a valorar si pudo haber actuado de una manera diferente, pues no basta la acusación de un resultado lesivo en la integridad del sujeto pasivo, sino que debe indagarse si al profesional le era viable realizar un procedimiento con un nivel de riesgo menor, ordenar menor o mayor dosis de medicamento, ordenar exámenes previos, etc, para así establecer si en efecto faltó a los deberes que le asistían, bien por un mal actuar a pesar de contar con los conocimientos o por el contrario por carecer de los mismos.

Actualmente en Colombia los profesionales de la salud que ocasionen diferentes tipos de lesiones o incluso el fallecimiento de sus pacientes, originados en una mala praxis, se ven inmersos en conductas típicamente establecidas en nuestro ordenamiento jurídico, las cuales serán atribuibles a título de culpa por su actuar negligente, imprudente o sin la pericia suficiente, salvo los delitos que el legislador ha establecido a título de dolo respecto a este como sujeto activo calificado, siendo pertinente señalar, que atendiendo la naturaleza de su labor, pueden verse inmersos en los denominados delitos omisivos o de comisión por omisión, atendiendo la posición de garante que asumen al desempeñar sus funciones, pues al omitir aplicarse los manuales y protocolos propios de la profesión, se estará ante un incremento en el nivel de riesgo, o la creación de uno jurídicamente desaprobado que consecuentemente se verá concretado en el resultado lesivo.

En conclusión debe advertirse que no todo resultado lesivo ocasionado en un procedimiento medico es atribuible al profesional de la salud, pues pueden concurrir eximentes de responsabilidad en desarrollo del mismo, ya sea por una insuperable coacción ajena, estado de necesidad, estricto cumplimiento de un deber legal entre otros, o de otro lado pueden presentarse situaciones generadas por acciones a propio riesgo de los pacientes o las denominadas autopuestas en peligro por el incumplimiento de los deberes del paciente, pues existen casos en los cuales los pacientes ocultan información relevante en la etapa o exámenes pre operatorios que ocasionan una desinformación en el personal médico y que trae consigo consecuencias negativas en su cuerpo y salud. También puede presentarse el caso en el cual el paciente no sigue las indicaciones dadas por el profesional de la salud en la etapa post operatoria, generándose igualmente afecciones que igualmente afectan o ponen en riesgo la vida; por otro lado existen situaciones aún más radicales, como es el caso de creencias de índole religioso que no aceptan ser intervenidos en procedimientos donde sea necesaria una transfusión de sangre, optando incluso por perder la vida antes de que se les realice esta operación.

Ante eventos de esta naturaleza en los cuales tal situación desborda el ámbito de protección que tiene el medico respecto del bien jurídico de su paciente, no necesariamente concurren los conceptos de impericia o negligencia, pues como se analizó, para que estos surjan como detonantes de responsabilidad penal, debe establecerse un convencimiento suficiente más allá de toda duda de que dicho resultado lesivo se originó en la violación a los deberes profesionales del personal médico y no en una causa externa y ajena a él.

Citas

1 POVEDA, Nilson. Imputación Objetiva, acciones a propio riesgo y Responsabilidad Medica en Colombia.

2 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal Radicado 19746 M.P. Edgar Lombana Trujillo.

3 CASTRO, Juan José. La Imputación objetiva.

4 LÓPEZ, Claudia. Acciones a propio riesgo. Bogotá. Universidad Externado de Colombia. 2006.

5 FOSSI, Josué. El dolo eventual. Ensayo sobre un modelo límite de imputación subjetiva. 2015. Venezuela: Editorial Livrosca. pp. 88 y ss.

6 RUIZ, Wilson. Criterio Jurídico Santiago de Cali V.4 2004 pp.195-216 ISSN1657-3978.

7 Casos reales de negligencias médicas. Negligencia médica, Imprudencia e Impericia ¿Qué es cada concepto?

#YoEscriboYoLeoDerecho

* Abogado egresado de la universidad de Boyacá. Especialista en derecho penal y procesal penal de la universidad santo tomas de Tunja candidato a magister en derecho penal y procesal penal de la universidad santo tomas de Tunja experiencia como abogado litigante en asuntos penales y como funcionario de la rama judicial del poder público desempeñando cargos como juez penal municipal de conocimiento, juez promiscuo municipal y como empleado judicial.

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07 04, 20

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