Now loading.
Please wait.

Menu

¿Es aplicable la teoría del error en la imprudencia?

HomeBlog Artículos Penal¿Es aplicable la teoría del error en la imprudencia?
HomeBlog Artículos Penal¿Es aplicable la teoría del error en la imprudencia?
                                   
¿Es aplicable la teoría del error en la imprudencia?

¿Es aplicable la teoría del error en la imprudencia?

posted in Artículos Penal by Super User

Comparte ahora
Andrés Felipe Peláez Reyes*

El derecho penal contemporáneo propio de un Estado de Derecho se ocupa de disuadir comportamientos antijurídicos que, de algún modo, lesionen o pongan en peligro los bienes jurídicos que el legislador ha considerado como esenciales para posibilitar la vida en sociedad.

Así las cosas, el conocido derecho penal de acto que rige en nuestro ordenamiento jurídico, ha llevado a pensar en la imposibilidad de sancionar un resultado que la ley considera contrario a derecho por el simple hecho de su existencia, sino que se ha considerado que para que un comportamiento sea antijurídico, se requiere la sumatoria de un desvalor de acción y un desvalor de resultado.

Con ello se pretende indicar que el resultado no es per se punible, sino que debe analizarse el comportamiento del individuo, con lo que se llegó a una conclusión vertebral para nuestro ordenamiento jurídico: la prohibición de la responsabilidad objetiva, es decir, la necesidad de estudiar cómo se presentó el comportamiento humano que generó el resultado.

Así las cosas, nuestro ordenamiento punitivo ha contemplado tres modalidades en que los comportamientos delictivos pueden materializarse para ser llamativos al derecho penal: (i) doloso; (ii) culposo y (iii) preterintencional.

No nos fijaremos en las discusiones sobre la existencia de la modalidad intermedia, como lo es la preterintencional, siendo absolutamente relevante para nuestro comentario las modalidades dolosa e imprudente (o culposa).

Para que un comportamiento sea realizado a través de la modalidad dolosa, se requiere, en principio, que el sujeto actúe con conocimiento y voluntad, aspectos que recaen, no específicamente sobre que está realizando un comportamiento antinormativo, sino sobre su actuar mismo.

Por su parte, las legislaciones han visto la creciente necesidad de contemplar la modalidad culposa del comportamiento punible, pues la sociedad de los riesgos en que nos encontramos así lo ha exigido, y se ha entendido por ésta la posibilidad de juzgar el comportamiento de un individuo (que en principio no busca un resultado antijurídico) pero que ha violado un deber de cuidado que le asistía y con el cual ha generado un daño en un bien jurídico tutelado por el legislador.

Sin embargo, entendiendo el derecho penal como el control social formal más represivo e invasivo con que cuenta el Estado, que se rige por los principios de mínima intervención, fragmentariedad y ultima ratio; el legislador sólo acude a aquellos comportamientos imprudentes cuya admisión es insostenible para la vida en sociedad, motivo por el cual sobre éstos rige el sistema de numerus clausus que, grosso modo, implica que sólo será imprudente al tenor de la legislación penal el comportamiento que el legislador así haya previsto.

Ahora bien, la dogmática como método científico de estudio al que acude el derecho (específicamente el derecho penal) busca establecer un conocimiento sistemático cuya base es la norma penal vigente del Estado, a partir de la cual se busca que la aplicabilidad de las normas jurídicas sea previsible, reforzando así la seguridad jurídica.

Ante este panorama, es claro que el método dogmático que debe establecerse para estudiar el delito ha de ser el mismo para todas sus formas de presentación en el mundo real, por lo que éste no puede variar su estructura dependiendo del caso concreto. En otras palabras, por ejemplo, el estudio del delito activo ha de ostentar la misma estructura del delito omisivo y la estructura del delito doloso ha de ser la misma del delito imprudente.

Sin embargo, chocamos frente a una realidad ineludible: el fundamento punitivo de los delitos imprudentes es diferente que el de los delitos dolosos, pues mientras éstos se sustentan en la realización con conocimiento y voluntad de una conducta reprochada por su capacidad de afectar o poner en riesgos bienes jurídicos, aquellos encuentran su fundamento en la afectación que se le ocasiona a los bienes jurídicos por medio de acciones que superen un riesgo previamente permitido.

Ante estas diferencias, cabe entonces preguntarse ¿es posible aplicar a los delitos culposos figuras sobre las que existe alguna claridad respecto de los delitos dolosos?

Una de las instituciones sobre las que se hace interesante llevar a cabo dicho análisis es la del error que, grosso modo, denota una inconsistencia entre lo que se representa el sujeto activo del comportamiento y lo que materialmente sucede en la realidad. En este orden de ideas, se habla de dos clases de errores en este ámbito normativo: (i) el error de tipo y; (ii) el error de prohibición.

El error de tipo, como su nombre lo indica, quiere expresar la incongruencia entre lo que el sujeto se representa y los elementos del tipo objetivo, es decir, el sujeto activo considera que algún o algunos elementos del tipo objetivo no concurren a la realidad y, por tanto, no está realizando comportamiento reprochable alguno. Esta amplia referencia da cuenta de que, aun cuando el yerro recaiga sobre los elementos objetivos del tipo, el mismo se encuentra ubicado dogmáticamente en el tipo subjetivo, y esto se explica por cuanto si el sujeto no se representa uno o varios elementos del tipo, consecuentemente, no conoce ni quiere su realización y, por tanto, no le asiste dolo en su actuar.

Así las cosas, el delito doloso cuenta con una parte objetiva (tipicidad objetiva) y otra subjetiva (tipicidad subjetiva) que se refiere al conocimiento y la voluntad que le asisten al individuo.

Lo mismo no se evidencia tan fácil a propósito de la estructura del delito imprudente, pues sobre éste se predica la existencia de una violación al deber objetivo de cuidado, la producción de un resultado típico y la previsibilidad en la causación del resultado, pero ¿cuál es su aspecto subjetivo?, ¿dónde está el conocimiento y voluntad del autor?, pues las características relatadas, a excepción de la previsibilidad en la causación del resultado, resultan objetivas. Con todos los inconvenientes que representa la previsibilidad en la causación del resultado desde el ámbito probatorio.

Muy importante es recordar que el esquema finalista plantea que la acción es una acción final, es decir, está dirigida a obtener un resultado. Esta situación no es difícil de establecer en los delitos dolosos, v.gr. el sujeto quiere matar, planea su iter criminis y lo ejecuta matando. No así sucede en los delitos imprudentes, pues el sujeto no pretende lesionar o matar y aún así el resultado se produce, entonces ¿cómo predicar una finalidad en el delito imprudente? El finalismo salió al paso de dichas críticas que planteaban la inviabilidad de su estudio sistemático al no ser aplicable a todos los casos (en este asunto al delito imprudente) esbozando que el comportamiento desarrollado en los delitos imprudentes sí era final pero su teleología era incrementar el riesgo permitido.

Dos perspectivas teóricas han abordado este asunto: las teorías objetivas que afirman que no existe subjetividad en el deber de cuidado y que éste responde simplemente a parámetros estrictos y objetivos, sin tener en cuenta el conocimiento especial del sujeto, que considera debe evaluarse en la culpabilidad y no en la tipicidad.

Desde la óptica de las teorías objetivas, si un autor viola el deber objetivo de cuidado sin poderlo prever, su comportamiento es típico, con lo que el conocimiento especial del autor se estudia en la categoría dogmática de la culpabilidad. Así las cosas, se imposibilita aquí fundamentar la teoría del error de tipo y únicamente se viabiliza analizar el error de prohibición. En conclusión, se mide con el mismo rasero a todos los ciudadanos en cuanto a su comportamiento y el conocimiento del mismo.

Por otra parte, las teorías subjetivistas sostienen que el tipo penal imprudente, además de su aspecto objetivo, cuenta con una arista subjetiva que tiene en cuenta los conocimientos y capacidades específicas del autor. De allí que “el deber de cuidado objetivo solo pude determinarse en atención a las circunstancias concurrentes en el momento y a los conocimientos y capacidades de un concreto autor” (Corcoy, pp. 71-73).

Claro está que estas teorías posibilitan el estudio del error de tipo en el marco de los delitos imprudentes, pues se establece la posibilidad de que un individuo ostente una errada percepción sobre el deber objetivo de cuidado (v.gr. un conductor que maneja un vehículo cuyo velocímetro se encuentra averiado y en la marcha arrolla a un transeúnte en exceso de velocidad).

Dicho error puede ser vencible si el individuo que incurre en el mismo ha podido tener un conocimiento actual y real sobre la situación fáctica. Por ejemplo, en cuanto al escenario anteriormente señalado, si al conductor, en dicho caso, se le había informado sobre la falla técnica que tenía el vehículo que comandaba.

En el caso de los delitos dolosos, sabemos que un error de tipo vencible acarrea como consecuencia la aplicación del tipo culposo si se encuentra previsto en la ley. El error vencible en un delito culposo, en cambio, no haría más que reafirmar la imprudencia lesiva en que incurrió el autor y por tanto no tendría ninguna relevancia jurídica, por lo que la posibilidad académica de predicarlo resultaría desvanecer sus efectos en la práctica.

Una de las críticas que reciben quienes defienden la teoría subjetiva es que olvidan que la norma en la imprudencia no comporta una mandato de actuar bajo cuidado, sino una prohibición de actuar descuidadamente, pues al pensar de forma contraria, se estaría tratando el delito de comisión imprudente como delito de omisión, y es allí en donde los objetivistas dirán que no es necesario estudiar la capacidad individual para corroborar la tipicidad, cuya evaluación es pertinente solo en los delitos de omisión.

Una tesis intermedia es la que sostiene el Profesor Dr. Claus Roxin, quien argumenta que “la representación de todas las circunstancias del hecho como un peligro no permitido y la confianza de ausencia de realización del tipo son los elementos del tipo subjetivo en la imprudencia consciente, otorgándole a este reconocimiento solo un carácter delimitador con respecto al dolo eventual; no obstante, estos factores, (…) no concurren en la culpa inconsciente debido a que justamente el autor no ha representado los elementos y presupuestos del tipo objetivo.” De modo que, desde dicha postura se acepta el elemento subjetivo del tipo, pero sólo para diferenciarlo del dolo eventual, excluyendo así la posibilidad de afirmar un tipo subjetivo en los delitos imprudentes, dándole paso al error de prohibición en todas sus formas.

Con todo, secundamos lo señalado por Muñoz García (2011) bajo el entendido de que resulta más factible, desde un punto de vista político-criminal, predicar un error de prohibición en la medida en que, eventualmente, podría resultar mucho más justa y acorde con los fines de la prevención general y la prevención especial.

Bibliografía

• Abraldes, Sandro. Delito imprudente y principio de confianza, Buenos Aires, edit. Rubinzal- Culzoni, 2010. • Cediel Cuellar Willian, (2012) Aproximación de la teoría del error al delito imprudente y su tratamiento en el Código Penal del 2000. Tesis Maestría en Ciencias Penales y Criminológicas. Universidad Externado- Bogotá. • Corcoy Bidasolo, Mirentxu. El delito imprudente. Criterios de imputación de resultado. 2 ed. Buenos Aires, Edt. B de F, 2008. • Mir Puig, Santiago. (2016). Derecho Penal Parte General. 10th ed., Edt. B de F. • Muñoz García, Miguel. (2011) El error en el delito imprudente. Publicado en la revista derecho penal y criminología , Volumen XXXII – número 93 – julio-diciembre de 2011 pp. 67-81. • Roxin, Claus. Derecho Penal Parte General. Fundamentos. La estructura de la teoría del delito. Luzón Peña. Diego Manuel Diaz Conlledo y De Vicente Remesal. Javier (trad) Madrid.Edit, 2003. • Ruiz, Carmen. (2011). La graduación del delito imprudente. Ed. Universidad Externado de Colombia. 1st ed. P. 47 • Struensse, Eberhard. “El tipo subjetivo en el delito imprudente” en Anuario de derecho penal y ciencias penales. T.XL, fasc II mayo-agosto, Madrid, 1987.

#YoEscriboYoLeoDerecho

* Abogado. Candidato a magister en Justicia y Tutela de los Derechos con Énfasis en Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Externado de Colombia.

Read 1914 times Last modified on Friday, 10 July 2020 19:25
Comparte ahora
07 04, 20

about author

 

 

 

 

Login to post comments