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dr. dr. h. c. mult. Claus Roxin. Homicidio a petici贸n y participaci贸n en el suicidio derecho vigente y propuestas de reforma ( )

HomeBlog Art铆culos Penaldr. dr. h. c. mult. Claus Roxin. Homicidio a petici贸n y participaci贸n en el suicidio derecho vigente y propuestas de reforma ( )
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dr. dr.  h. c. mult. Claus Roxin. Homicidio a petici贸n y participaci贸n en el  suicidio derecho vigente y propuestas de reforma ( )

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SECCI脫N DOCTRINAL HOMICIDIO A PETICI脫N Y PARTICIPACI脫N EN EL SUICIDIO DERECHO VIGENTE Y PROPUESTAS DE REFORMA ( ) DR. DR. H. C. MULT. CLAUS ROXIN Munich

RESUMEN ( )

El presente trabajo tiene su origen en sendas conferencias impartidas el pasado 21 de enero de 2013 en un congreso m茅dico celebrado en Berl铆n, el 6 de febrero de 2013 en la Universidad de M煤nich (invitado por Helmut Satzger; Petra Wittig y Ulrich Schroth), y el 8 de febrero de 2013 en la Universidad de Giessen (invitado por Thomas Rotsch). Palabras clave: suicidio asistido, homicidio a petici贸n, eutanasia. ABSTRACT
The following paper has its origin in three conferences given last year in Berlin at a Medicine Congress (Jannuary 21st), in Munich University, invited by Helmut Satzger; Petra Wittig y Urisch Schroth (frebruary 6th), and in Giessen University, invited by Thomas rotsch (february 8th).

Keywords: Assisted suicide, consensual homicide, eutanasia.

SUMARIO: I. Introducci贸n. 鈥 II. El homicidio a petici贸n. 1. La 鈥減etici贸n seria y expresada de la v铆ctima鈥. 2. La eutanasia indirecta no es un supuesto de homicidio a petici贸n punible. 3. La omisi贸n de actuar solicitada o en virtud del consentimiento presunto del paciente no constituye un homicidio a petici贸n. 4. La interrupci贸n inactiva de un tratamiento acorde a la voluntad del paciente no constituye tampoco un homicidio a petici贸n. 5. 驴son aplicables esos criterios tambi茅n cuando el garante competente de un deber de protecci贸n hacia un suicida omite, siendo la voluntad de 茅ste, el deber de evitaci贸n del suicidio? 鈥揑II. La participaci贸n en el suicidio y su delimitaci贸n frente al homicidio a petici贸n. 鈥揑V. La discusi贸n pol铆tico-criminal. 驴Es necesaria la reforma del derecho vigente? 1. 驴Deber铆a castigarse toda forma de participaci贸n en el suicidio? 2. 驴Deber铆an castigarse algunas formas de participaci贸n en el suicidio? 3. El suicidio m茅dicamente asistido. 4. Ayuda al suicidio a t铆tulo comercial, profesionalizada y organizada. 5. 驴Es aconsejable la despenalizaci贸n del homicidio a petici贸n bajo limitaciones dirigidas a la evitaci贸n de abusos?.

I. INTRODUCCION

Con arreglo al derecho penal alem谩n vigente, son impunes tanto la intervenci贸n en el suicidio ajeno como incluso la inducci贸n al suicidio, mientras que el homicidio a petici贸n est谩 sancionado con una pena privativa de libertad de seis meses a cinco a帽os [搂 216 del C贸digo Penal Alem谩n (StGB)]. Tambi茅n la tentativa del homicidio a petici贸n es punible.

Desde una perspectiva t茅cnico-jur铆dica, esa diferenciaci贸n se explica por cuanto el suicidio, en s铆 mismo, no es subsumible en ning煤n tipo penal es, por ello, impune (ciertamente, s贸lo ser谩 posible castigar la tentativa). Los delitos contra la vida ata帽en 煤nicamente a la muerte del otro, y no del propio agente. Dado que seg煤n los 搂搂 26 y 27 StGB toda conducta de participaci贸n requiere siempre un hecho principal t铆pico y antijur铆dico, los supuestos de participaci贸n en un suicidio han de quedar impunes al no concurrir aqu茅l.

Ahora bien, para que tal determinaci贸n de lo punible resulte convincente debe estar sostenida tambi茅n sobre una justificaci贸n pol铆tico-criminal. A mi modo de ver, tal justificaci贸n radica en que para el ordenamiento jur铆dico el efecto exoneratorio de la decisi贸n libre e irrevocable de un ciudadano de poner fin a su vida 煤nicamente pueda extenderse a terceros cuando es el propio suicida quien levanta la mano contra s铆 mismo. Por el contrario, cuando es otra persona la que, a solicitud de quien desea morir, realiza una acci贸n que al final el solicitante no habr铆a tenido el valor a cometer. En igual sentido, dif铆cilmente podr谩 refutarse una solicitud fingida o inventada por el autor tras la muerte de una v铆ctima inconstante y dubitativa.

La cuesti贸n de si el citado argumento resulta suficiente para justificar la delimitaci贸n de lo punible establecida por el legislador ha sido objeto de notable controversia. As铆, mientras que un buen n煤mero de autores patrocinan, de modo similar a la actual regulaci贸n belga u holandesa, tambi茅n la impunidad del homicidio a petici贸n 鈥搃ntroduciendo a cambio mecanismos dirigidos a asegurar que la decisi贸n se ha adoptado libremente-, hay tambi茅n opiniones, dentro y fuera de Alemania, que, siguiendo la opini贸n acogida por algunos ordenamientos jur铆dicos, propone castigar toda participaci贸n en el suicidio, o al menos la que se presta de modo organizado o profesionalizado. Abordar茅 tales puntos de vista tras una m谩s detenida aproximaci贸n al derecho vigente.

II. EL HOMICIDIO A PETICI脫N

1. La 鈥減etici贸n seria y expresa de la v铆ctima鈥

El tipo penal del homicidio a petici贸n (搂 216 StGB) exige que el autor haya 鈥渟ido llevado a matar a otro por la petici贸n expresa y seria de la v铆ctima鈥. Si falta este elemento t铆pico, concurrir谩 un asesinato o un homicidio, ambos sancionados con una pena mucho m谩s grave. La cuesti贸n es, 驴Cu谩ndo estamos ante una petici贸n expresa 鈥渟eria鈥? Habr谩 de exigirse una determinaci贸n libre y aut贸noma de la voluntad por parte de una persona responsable. Por ello, la petici贸n de morir realizada por ni帽os o por personas que se hallen en una situaci贸n de enajenaci贸n o p谩nico, en estado de embriaguez o bajo influencia de un error o de amenazas, no puede beneficiar al autor de un homicidio con la imposici贸n de una pena menor.

2. La eutanasia indirecta no es un supuesto de homicidio a petici贸n punible.

La eutanasia indirecta se da en los casos en que una persona diagnosticada con una enfermedad mortal se le administra un tratamiento dirigido a paliar el dolor, pese a que pueda acelerarle el momento de la muerte. La causaci贸n anticipada de la muerte constituye, en s铆 misma, un homicidio y, si se ha realizado por solicitud de la v铆ctima, un homicidio a petici贸n. No obstante, ello ser谩 licito cuando tenga lugar en el marco de una terapia paliativa, tal como tambi茅n lo entendi贸 el Tribunal Supremo alem谩n (BGH) en una sentencia de 1996 ( ). El n煤cleo de su argumentaci贸n es el siguiente: 鈥渘o resulta inadecuada la aplicaci贸n a una persona moribunda de una medicaci贸n dirigida, seg煤n la lex artis, a paliar el dolor y acorde a la voluntad expresa o impl铆cita del enfermo cuando, sin pretender la muerte, se asuma como consecuencia un adelantamiento de su acaecimiento鈥.

El tribunal supremo no ha entrado a enunciar cu谩l deba ser la justificaci贸n de esa conclusi贸n. El criterio correcto ser铆a apreciar un estado de necesidad justificante ( ). El deber de mantener la vida todo el tiempo posible cede ante el deber de paliar el dolor del paciente. Aunque en este aspecto la sentencia citada no resulta concluyente, a esa conclusi贸n debe llegarse tambi茅n cuando el acortamiento de la vida no es solo probable, sino seguro. El l铆mite de la punibilidad se traspasa cuando el fallecimiento se produce no en el marco de una terapia paliativa sino cuando con el fin de paliar el dolor del paciente se le mata intencionalmente.

Se discute tambi茅n si la admisibilidad de terapias paliativas con acortamiento de la vida debe restringirse a los (Bundes盲rztehammer). Pero situaciones de dolor insoportable pueden aparecer-por ejemplo, en enfermos de c谩ncer- ya semanas o incluso meses antes de la muerte; momentos en el que el paciente no puede a煤n considerarse un 鈥渕oribundo鈥. Por ello, la admisibilidad de la eutanasia indirecta deber铆a extenderse a todas las enfermedades mortales; es decir, enfermedades en las que la intervenci贸n m茅dica ya no es decisiva para evitar el proceso mortal. En este sentido se pronunci贸 la Reuni贸n de juristas alemanes (Deutsche Juristentag) de 2006( ).

La admisibilidad de la eutanasia indirecta deber铆a, adem谩s, ampliarse tambi茅n m谩s all谩 del tratamiento del dolor a otras situaciones de grave sufrimiento, siempre que no pueda evitarse mediante terapia paliativa. Una situaci贸n de esa 铆ndole ser铆a, por ejemplo, una grave dificultad de respiraci贸n generadora de terrores de asfixia.

3. la omisi贸n de actuar solicitada o en virtud del consentimiento presunto del paciente no constituye un homicidio a petici贸n

En otro orden de cosas, existe acuerdo un谩nime en que la omisi贸n de actuar, como la denominada eutanasia pasiva, no solo es impune, sino que viene jur铆dicamente impuesta cuando un paciente capaz de decidir as铆 lo exige. As铆, la decisi贸n aut贸noma del paciente tiene prioridad sobre la aplicaci贸n de un tratamiento intensivo que prolongar铆a su vida, su decisi贸n debe ser respetada por el m茅dico y, si por tal raz贸n deja morir al paciente no puede ser hecho responsable por un homicidio a petici贸n omisivo.

A esa conclusi贸n habr谩 de llegarse tambi茅n en los casos en que, seg煤n un juicio objetivo, la decisi贸n del paciente-presupuesta su capacidad de decidir libremente-deba calificarse como manifiestamente irrazonable. As铆, por ejemplo, en el supuesto enjuiciado por el Tribunal Constitucional ( ) en el que una madre de cuatro hijos rechaz贸, por motivos religiosos (era miembro de una congregaci贸n evangelista), una transfusi贸n de sangre que salvar铆a su vida. Los m茅dicos deben plegarse a su voluntad y dejar morir a la mujer.

En el caso en el que el paciente ya no pueda manifestarse, con arreglo a la modificaci贸n legal introducida en 2009 la voluntad puesta por escrito del paciente ser谩 vinculante (搂 1901 a, apartado 1 y 3 del C贸digo Civil alem谩n). En caso de que esa 煤ltima voluntad escrita no existiera, o no se correspondiera con las circunstancias del caso, el apartado 2 del citado precepto dispone que podr谩 determinarse a partir de las manifestaciones de sus familiares y conocidos o en virtud de sus convicciones morales o religiosas.

4. la interrupci贸n activa de un tratamiento acorde a la voluntad del paciente no constituye tampoco un homicidio a petici贸n

Tampoco concurrir谩 un delito de homicidio a petici贸n en el caso en que, siguiendo la decisi贸n del paciente, se interrumpa un tratamiento por medio de medidas activas dirigidas a poner fin a su vida. As铆 se ha pronunciado el BGH en una controvertida y fundamental sentencia ( ). Seg煤n se afirm贸 en ella, 鈥渓a interrupci贸n de un tratamiento est谩 justificada cuando es acorde con la voluntad, expresa o presunta, del paciente鈥 y sirve de ese modo a dejar que una enfermedad incurable sin tratamiento siga su curso mortal. La interrupci贸n de un tratamiento puede llevarse a cabo tanto por omisi贸n como por una conducta activa鈥.

En el caso concreto, se trataba de una mujer que desde una hemorragia cerebral sufrida en 2002 se hallaba en coma profunda y ten铆a que ser alimentada por medios artificiales, habi茅ndose descartado la posibilidad de que su estado pudiera mejorar. Poco antes de su enfermedad hab铆a manifestado a su hija que, en el caso de que perdiera el conocimiento y no pudiera expresar su voluntad, no quer铆a que se le aplicara medidas artificiales de alargamiento artificial de la vida. Despu茅s de haber infructuosamente intentado, desde 2006, convencer a la direcci贸n del sanatorio de que retiraran la alimentaci贸n artificial, la hija, como representante legal de la madre, recibi贸 el consejo de su abogado de 鈥渃ortar el tubo de la sonda a la altura de su entrada al est贸mago鈥. La hija sigui贸 el consejo, si bien por la direcci贸n del sanatorio se dispuso la imposici贸n de una nueva sonda. Poco despu茅s, la madre muri贸 por causas naturales. El Landsgericht conden贸 al abogado como autor de una tentativa de homicidio, y absolvi贸 a la mujer por haber actuado bajo consejo de su abogado. El BGH consider贸 ambas conductas acordes a Derecho y procedi贸 a absolver tambi茅n al abogado.

Ello puede fundamentarse desde el derecho de la autodeterminaci贸n de la paciente, que hab铆a rechazado la utilizaci贸n de medios de alargamiento de la vida, as铆 como con el argumento de que, desde un punto de vista valorativo, tambi茅n la finalizaci贸n del tratamiento por medio de una conducta activa (en este caso, con el corte de la sonda g谩strica) debe considerarse como una omisi贸n de continuar un tratamiento cuya utilizaci贸n contra la voluntad del paciente no es acorde a Derecho. Una interrupci贸n t茅cnica del tratamiento no puede ser objeto de distinta valoraci贸n que la interrupci贸n de una terapia de medicamentos.

La tesis que sit煤a la voluntad del paciente como exclusivo criterio de decisi贸n ha recibido un apoyo adicional- al que tambi茅n se refiere el Tribunal ( )- con la mencionada regulaci贸n legal de la disponibilidad del paciente ( ). La resoluci贸n del BGH ha sido acogida favorablemente, y determinar谩 la jurisprudencia futura.

5. 驴Son aplicables esos criterios tambi茅n cuando el garante competente de un deber de protecci贸n hacia el suicida omite, siguiendo la voluntad de 茅ste, el deber de la evitaci贸n del suicidio?

La jurisprudencia ha establecido una excepci贸n a la aplicaci贸n de los criterios expuestos para el caso del suicidio, considerando que aun cuando el suicida haya solicitado que se le deje morir en paz, las personas que tienen atribuido un deber de protecci贸n (especialmente m茅dicos y familiares) estar谩n obligadas a intervenir para evitar la muerte.

El BGH se ocup贸 en el a帽o 1984 del conocido asunto Wittig ( ). Una mujer gravemente enferma de 76 a帽os de edad y sin 谩nimo de seguir viviendo tras el fallecimiento de su marido, ingiri贸 una sobredosis de morfina y sedantes con intenci贸n de poner fin a su vida. Su m茅dico de cabecera, el se帽or Wittig, descubri贸 a la mujer cuando ya se hallaba inconsciente, encontrando sobre la mesa un papel manuscrito en el que pod铆a leerse: 鈥渆n pleno uso de mis facultades mentales solicito de mi m茅dico no ser llevada a un hospital o sanatorio, que no se apliquen cuidados intensivos y que no se empleen medicamentos para prolongar mi vida. Quiero tener una muerte digna鈥. En sus manos encontr贸 una nota, que dec铆a: 鈥淎 mi m茅dico: por favor, sin hospitales. 隆Acabemos!鈥. El doctor Wittig cumpli贸 con esa solicitud y la mujer termin贸 por morir.

El BGH entendi贸 que los hechos pod铆an calificarse como un delito de homicidio a petici贸n en comisi贸n por omisi贸n ( ). 鈥淐on car谩cter general, es autor de un delito de homicidio en comisi贸n por omisi贸n quien se encuentra a una persona inconsciente en situaci贸n de peligro para su vida y no le presta la ayuda necesaria y exigible para salvar su vida, pese a ostentar un deber de garante sobre 茅sta-derivado, por ejemplo, de una relaci贸n conyugal o de la responsabilidad como m茅dico de la persona-鈥( ). El m茅dico no debe someterse al deseo de muerte de la paciente ( ). Pese a tales presupuestos, en el caso concreto el Tribunal termin贸 por absolver al m茅dico porque concluy贸 que, aun cuando la vida de la paciente hubiera podido ser salvada, habr铆an quedado da帽os graves e irreversibles por lo que la decisi贸n en conciencia del m茅dico pod铆a considerarse sostenible. La sentencia fue objeto de un rechazo generalizado. Puede dejarse al margen la cuesti贸n de si esa antigua jurisprudencia, que part铆a de un reproche moral a la decisi贸n del suicidio y lo consideraba por ello, irrelevante, tiene a煤n vigencia. Para fundar la punici贸n de la conducta basta con que el m茅dico, tal como asumi贸 el Tribunal, tenga un deber de garante dirigido a la protecci贸n del suicida y adem谩s ostente una posici贸n de dominio sobre la situaci贸n.

No obstante, frente a lo que entendi贸 el GBH, ambos requisitos no concurren en un supuesto de esas caracter铆sticas. Tal como se deriva de sus manifestaciones escritas y como es su derecho, la anciana hab铆a eximido al m茅dico de sus deberes de asistencia, por lo que ya no ostentaba un deber de protecci贸n. Y la autor铆a activa s贸lo puede afirmarse ante el control del curso casual, algo que no cabe predicar en una mera omisi贸n. Por lo dem谩s resulta contradictorio con la atipicidad de la participaci贸n activa en el suicidio castigar la omisi贸n de evitar un suicidio solicitada por el paciente.

Ya en el a帽o 1988 indic贸 el BGH ( ) que se inclinaba por 鈥渁tribuir una importante relevancia penal a la decisi贸n seria y libremente adoptada de suicidio鈥, tal como la que se dio en el caso Wittig. Desde esa perspectiva, y desde nuestra precepci贸n actual del problema, deber铆a poder concluirse la necesidad de, al menos, respetar esa decisi贸n libre de morir.

Esa l铆nea fue asumida tambi茅n en una resoluci贸n de archivo de la Fiscal铆a de M煤nich del a帽o 2010 ( ). En el supuesto de hecho, una mujer diagnosticada con Alzheimer decidi贸 quitarse la vida. La mujer comunic贸 su plan a los medios del centro de Alzheimer, se afili贸 a una asociaci贸n para la ayuda al suicidio responsable, comparti贸 su decisi贸n con sus hijos y fij贸 el d铆a de su muerte para el 28 de febrero de 2009. La noche del d铆a fijado sus hijos se reunieron con ella en su casa y, tras una cena, ingiri贸 16 pastillas de 鈥淲eimerquinforte鈥 y 4 pastillas de Luminal y se retir贸 a su dormitorio. Tras despedirse de sus hijos, se durmi贸 inmediatamente. Los hijos esperaron en la habitaci贸n de al lado y fueron asom谩ndose a cada rato a ver c贸mo estaba su madre. Cuando su respiraci贸n comenz贸 a resultar dificultosa e irregular, se sentaron alrededor de su cama y le sujetaron la mano hasta que, a las 00:40, falleci贸.

La fiscal铆a de M煤nich archiv贸 las diligencias de investigaci贸n contra los hijos seguidas por el homicidio u homicidios a petici贸n por omisi贸n, fundamentando tal decisi贸n en que 鈥渓o decisivo es la voluntad expresa o t谩ctica del suicida. No puede fundarse en reproche penal sobre un familiar que ha basado su actuaci贸n en el respeto a la seria decisi贸n de morir y en virtud de ello no ha procedido a solicitar ayuda o intentar salvar su vida tan pronto como el suicida haya perdido la consciencia鈥.

Siendo esta conclusi贸n ampliamente aceptada en la actualidad, de igual modo habr铆a de resolverse el caso en que es un m茅dico quien asiste al suicidio. Si en el caso expuesto, en lugar de a sus hijos la mujer hubiera solicitado la presencia del m茅dico y 茅ste la hubiera acompa帽ado hasta el 煤ltimo momento, su comportamiento deber铆a ser igualmente impune.

Como requisito previo debe concurrir siempre- tal como lo afirma la Fiscal铆a- 鈥渜ue la decisi贸n de morir sea realmente aut贸noma y con plena conciencia de sus consecuencias鈥. Esa es una cuesti贸n que debe resolverse caso por caso. Tanto en el caso Wittig como en el acabado de exponer, deb铆a afirmarse una decisi贸n aut贸noma y libre por parte de la mujer decidida a morir. Cuando, en cambio, quien decide acometer el intento de suicidio es un paciente sumido en una depresi贸n profunda o sometido a tratamiento psiqui谩trico, el m茅dico ha de actuar en socorro de la paciente, si no quiere ser hecho responsable como autor de un homicidio en comisi贸n por omisi贸n. Concluyamos con las cuestiones relativas al homicidio a petici贸n. Las consideraciones anteriormente pretend铆an poner de manifiesto que, m谩s all谩 de la delimitaci贸n de la participaci贸n en el suicidio, este precepto presenta controvertidos problemas tanto jur铆dicos como de 茅tica m茅dica y que la tendencia de la doctrina y jurisprudencia es la de otorgar una relevancia decisiva a la libre voluntad del paciente, tanto en los casos de eutanasia directa como en la interrupci贸n del tratamiento, as铆 como en la omisi贸n de intervenir en el proceso de una enfermedad o en un suicidio.

III. LA PARTICIPACI脫N EN EL SUICIDIO Y SU DELIMITACI脫N FRENTE AL HOMICIDIO A PETICION

Tal como hemos afirmado al inicio, en el Derecho alem谩n vigente la participaci贸n en el suicidio es impune. De acuerdo a la concepci贸n dominante, la delimitaci贸n frente al homicidio a petici贸n, punible, depender谩 de qui茅n ostenta el 鈥渄ominio sobre el momento que da lugar a la muerte鈥; esto es, quien realiza el acto inmediatamente causante a la muerte. Quien dispara siguiendo la petici贸n seria y expresa de otro, realiza una conducta punible de homicidio a petici贸n. Quien, en cambio, proporciona una pistola a quien desea morir, siendo 茅ste quien se dispara a s铆 mismo, ha cometido 煤nicamente una participaci贸n en el suicidio y queda, por ello, impune. A menudo se ha puesto en duda el sentido de esa diferenciaci贸n. Se ha entendido al respecto que solo puede basarse en que 煤nicamente cuando es el propio suicida quien, de propia mano, pone fin a su vida, puede el legislador asumir con seguridad la autonom铆a del acto suicida frente a la influencia ajena. Solo quien act煤a de ese modo materializa su decisi贸n. Quien, en cambio, deja que otro le dispare, permite que sea otro quien realice el acto que plasma la decisi贸n definitiva, de cuya ejecuci贸n pudiera quiz谩 haberse arrepentido en el 煤ltimo momento. Ciertamente, muchos son los que se han puesto la pistola en la sien, pero pocos quienes han llegado a disparar. Cuando quien dispara es un tercero, asume la responsabilidad 煤ltima de la muerte, por lo que ha de impon茅rsele la pena del 搂216 StGB.

Lo afirmado es tambi茅n aplicable a la valoraci贸n penal del suicidio m茅dicamente asistido. El m茅dico que a petici贸n del paciente inocula la inyecci贸n paliativa causante de la muerte incurre en el delito del 搂 216 StGB; en cambio, ser谩 impune la conducta consistente en proporcionar la jeringuilla con la que el paciente causa su propia muerte.

Ello ha sido asumido tambi茅n por la jurisprudencia. Un ejemplo ilustrativo es el caso Hackethal, m茅dico que adquiri贸 notoriedad a partir de dicho supuesto. En el a帽o 1984, proporcion贸 una sustancia letal (cianuro de potasio) a una mujer enferma de un c谩ncer terminal e incurable que desde el rostro se hab铆a extendido al cerebro. La paciente, voluntariamente, mezcl贸 el cianuro con agua y poco tiempo despu茅s, perdi贸 la conciencia y falleci贸 sin dolor. La acusaci贸n formulada por la Fiscal铆a contra el doctor Hackethal por delito de homicidio a petici贸n fue desestimada tanto por el Landgericht de Traunstein como por el Oberlandesgericht de M煤nich ( ). Hackethal se hab铆a preocupado de no estar presente en el momento en que el paciente ingiera el veneno. En caso de haber estado presente, con arreglo a los planteamientos jurisprudenciales entonces vigentes, derivados de la resoluci贸n del caso Wittig, habr铆a tenido que intervenir tan pronto como la paciente hubiera perdido la conciencia y, con ello, el dominio de la situaci贸n. En cambio, de acuerdo con la concepci贸n actual 鈥 que antes he expuesto al hilo del caso de la paciente con Alzheimer -, en ning煤n momento habr铆a surgido un deber de actuar con fines de socorro.

Ciertamente, solo concurrir谩 una participaci贸n impune cuando el suicida sea responsable de sus actos. Por ello, lo afirmado sobre, los casos de omisi贸n de medidas de socorro por raz贸n de la voluntad libremente manifestada del paciente debe ser aplicable en el presente supuesto. As铆, en el caso de que alguien proporcione una pistola a un enfermo mental o a quien se halla en estado de embriaguez plena con la que 茅ste se produce la muerte, no estaremos ante una participaci贸n en el suicidio at铆pica, sino ante un homicidio en autor铆a mediata.

Existe considerable discrepancia doctrinal acerca de cu谩les deban ser las condiciones a partir de las que afirmar que estamos ante un suicidio voluntario. Una postura tendente a la punici贸n excluye existencias de una decisi贸n responsable, negando la seriedad de la solicitud (搂 216 StGB), ya desde el momento en que la decisi贸n de suicidio se muestre precipitada o haya sido tomada bajo la presi贸n de una situaci贸n determinada, como una tragedia reciente. Pero la exigencia de sosiego y de un motivo plausible en el suicida lleva a una enorme inseguridad jur铆dica, m谩xime dado que las razones 煤ltimas de esa decisi贸n no son accesibles ni pueden por tanto ser enjuiciadas por un observador externo.

Por tal raz贸n, yo siempre me he manifestado a favor de tomar como criterio los requisitos de la imputabilidad jur铆dico-penal plena o cuasiplena. Esta perspectiva ha sido tambi茅n asumida por el Deutsche Juristentag de 2006, afirm谩ndose al respecto que 鈥渓a libertad de la decisi贸n en el suicidio debe determinarse a partir de los criterios de los 搂 20 y 21 StGB鈥 ( ). Pero desde tales premisas deber谩 negarse una decisi贸n libre no s贸lo ante supuestos de perturbaciones o enfermedades mentales, sino asimismo ante depresiones profundas o trastornos de p谩nico.

IV. LA DISCUSI脫N POLITICO-CRIMINAL. 驴ES NECESARIA LA REFORMA DEL DERECHO VIGENTE?

La regulaci贸n penal de la eutanasia activa y la participaci贸n en el suicidio ha sido objeto de una prolongada controversia doctrinal, que se ha visto intensificada desde que los avances de la medicina han posibilitado mantener con la vida, a trav茅s de la alimentaci贸n y respiraci贸n artificial, a personas con enfermedades mortales e incurables. El abanico de opiniones es muy amplio, abarcando desde quienes postulan el castigo de toda participaci贸n en el suicidio hasta quienes proponen la completa impunidad del homicidio a petici贸n. A continuaci贸n expondr茅, con obligada brevedad, los planteamientos m谩s relevantes.

1. 驴Deber铆a castigarse toda forma de participaci贸n en el suicidio?

En algunos pa铆ses se castiga la participaci贸n en el suicidio. Austria, por ejemplo, dispone en el 搂 78 de su c贸digo penal: 鈥淨uien introduzca a otro al suicidio, o le preste ayuda para tal fin, ser谩 condenado a una pena de seis meses a cinco a帽os de prisi贸n鈥. Tambi茅n en Italia, Inglaterra, Portugal, Espa帽a o Polonia 鈥損or ejemplo- es punible la participaci贸n en el suicidio de otro. En Alemania, la iniciativa 鈥淒emocristianos a favor de la vida鈥 (Christdemokraten f眉r das Leben) ha propuesto una regulaci贸n semejante en un manifiesto publicado a mediados de 2012 ( ) argumentando, en esencia, que 鈥渆n aras a la protecci贸n y respeto de la dignidad de cada vida humana, toda participaci贸n y contribuci贸n en la terminaci贸n de la vida de otra persona debe ser penalizada en Alemania鈥. Tambi茅n en el 谩mbito de la literatura jur铆dica y m茅dica se multiplican los partidarios de la punici贸n de toda participaci贸n en el suicidio ( ).

Esa concepci贸n no puede compartirse. El argumento de que toda ayuda al suicidio debe ser sancionada bajo pena porque el propio suicida atenta contra la dignidad humana no es sostenible. En primer lugar, desde el punto de vista jur铆dico la dignidad humana es un derecho de defensa, que por tanto proh铆be las conductas lesivas de terceros). En segundo lugar, el planteamiento teol贸gico que late tras el argumento de la dignidad, seg煤n el cual la vida es indisponible para al hombre por ser un regalo de Dios, no puede servir como fundamento de la incriminaci贸n en un Estado laico. Tal como se ha expuesto, el desarrollo del pensamiento jur铆dico tiende m谩s bien a un reforzamiento de capacidad de autodeterminaci贸n individual. Y en tercer lugar, me parece errada la idea de que sacrifica su dignidad quien opta por poner fin a un padecimiento o una enfermedad que siente como insoportable. Por el contrario, no les falta raz贸n a los partidarios de la autonom铆a de la decisi贸n de morir cuando se refieren al derecho a una muerte digna. A ese respecto, no puede sino compartirse la opini贸n de Schreiber cuando afirma: 鈥淒ios no puede plantearme otra cosa sino que ser铆a comprensivo si ante una situaci贸n de padecimiento sin esperanza renunciara yo anticipadamente a la vida que me ha otorgado, si huyera hacia 茅l cuando mi enfermedad devenga insoportable鈥 ( ).

Un segundo argumento recurrentemente empleado para defender la punici贸n de toda participaci贸n en el suicidio radica en la premisa de que casi todos los suicidios se deben a la existencia de un trastorno ps铆quico excluyente de la capacidad de decidir responsablemente. A esta concepci贸n remite el interrogante que ret贸ricamente formulan los 鈥淒emocristianos a favor de la vida鈥 ( ): 鈥溌縀xiste realmente un suicidio decidido por una voluntad libre?鈥. En la misma l铆nea, la 鈥淎sociaci贸n de juristas por la vida鈥 ( ) (Juristen 鈥 Vereinigung Lebensrecht) manifiesta en un comunicado de prensa de 19 de junio de 2012 que 鈥淪olo muy raramente el suicidio de una persona se debe a una decisi贸n libre y responsable. M谩s del 90 por ciento de los suicidios acontecen a causa de depresiones u otra enfermedades ps铆quicas鈥. Y en el gremio m茅dico cabe encontrar esa opini贸n. Aun presuponiendo que ello fuera efectivamente as铆, con tal argumento no se justificar铆a la necesidad de punir la participaci贸n, dado que, con arreglo al Derecho vigente, la cooperaci贸n en el suicidio realizado sin culpabilidad no se castiga como una participaci贸n, sino que ser铆a punible como homicidio. En todo caso, esa patologizaci贸n de la voluntad de morir va demasiado lejos. Por supuesto que cada caso debe ser analizado en sus particularidades. En caso de personas en tratamiento psiqui谩trico o cuando no se adviertan razones comprensibles para el suicidio, cabr铆a suponer razonablemente que el suicidio ha sido decidido sin responsabilidad.

En cambio, no podr谩 considerarse carente de responsabilidad o autonom铆a el suicidio de quien, estando gravemente enfermo o sometido de quien, estando gravemente enfermo o sometido a graves padecimientos, completa la muerte como una soluci贸n y act煤a en concordancia con esa representaci贸n, y madura su decisi贸n inform谩ndose a trav茅s de la lectura de libros sobre la eutanasia, recabando el consejo de m茅dicos o psic贸logos o solicitando la ayuda de organizaci贸n dedicadas a lidiar con tales problemas.

En los casos esbozados previamente de los que se ha ocupado la justicia (Wittig, Hackethal, paciente con alzheimer), nadie ha venido a poner en duda la autonom铆a de la decisi贸n de suicidio. Por mi parte, yo albergar铆a serios reparos a contemplar el suicidio de Gunther Sachs, quien tras un diagn贸stico de alzheimer se despidi贸 voluntariamente de la vida con muy sensatos argumentos, como el actor enfermizo de un hombre incapaz de tomar decisiones responsables. Y tampoco cabe juzgar sin m谩s como personas ps铆quica o mentalmente trastornadas a los miembros de las muchas organizaciones dirigidas a proporcionar una muerte digna presentes en otros pa铆ses. En igual sentido, quienes intentan acabar con su vida y sobreviven habr铆an de ser considerados penalmente responsables de sus actos.

Todo ello no obsta a que deba intentar devolverse el af谩n de vivir a quienes se hallan en tal situaci贸n de desesperanza, ya sea a trav茅s de cuidados m茅dicos paliativos, ya sea por medios de apoyo psicol贸gico o espiritual. Lo 煤nico que pretende aseverarse es que el Derecho penal espiritual. Lo 煤nico que pretende aseverarse es que el Derecho penal no es el medio m谩s id贸neo para intervenir en tales 谩mbitos, m谩xime cuando la contribuci贸n de terceros surge de la compasi贸n ( ). Dado el protagonismo que en el suicidio adquirir谩 el entorno social o familiar del sujeto activo, la intervenci贸n del Derecho penal generar铆a un da帽o suicida. Por lo dem谩s, tambi茅n habla en contra de la punici贸n de la participaci贸n en el suicidio el hecho de que la despenalizaci贸n de tales conductas presentes en el c贸digo Penal vigente en Alemania no haya tenido efectos sociales negativos.

2. 驴Deber铆an castigarse algunas formas de participaci贸n en el suicidio?

Debo destacar que, en todo caso, mi alegato en favor de la impunidad de la participaci贸n en el suicidio alcanza 煤nicamente a los supuestos en los que tal intervenci贸n est谩 basada en la compasi贸n, o al menos en la finalidad de servir a los intereses del suicida. Si, en cambio, la contribuci贸n al suicidio se basa en motivos ego铆stas como, en particular, los econ贸micos, exige el riesgo de que el agente no s贸lo no respete la voluntad de morir del suicida, sino que, bajo el debido apoyo y consuelo, podr铆a haberse evitado. En la discusi贸n cient铆fica es mayoritaria la opini贸n de que ello deber铆a evitarse con la intervenci贸n del Derecho penal.

En un 鈥減royecto alternativo sobre el acompa帽amiento en el final de la vida鈥 ( ) elaborado, con mi participaci贸n, en el a帽o 2005, se propuso un nuevo 搂 215 a StGB, con el siguiente tenor: 鈥淨uien contribuya con 谩nimo de lucro al suicidio de otro, ser谩 castigado a una pena privativa de libertad de hasta cinco a帽os, o a una multa鈥. Mi colega de M煤nich Schoth ( ) ha intentado precisarlos sugiriendo una redacci贸n seg煤n la cual ser谩 castigado 鈥渜uien, con af谩n de lucho propio o ajeno, aprovech谩ndose de la situaci贸n extrema del suicida, participe en el suicidio de otro o preste apoyo a su ejecuci贸n鈥. El Deutsche Juristengtag de 2006 ( ) ha combinado ambas propuestas, sugiriendo sancionar penalmente la 鈥渁yuda al suicidio鈥 tanto 鈥渁ctuando con 谩nimo de lucro鈥 como cuando se act煤a 鈥渁provech谩ndose de la situaci贸n extrema y con fines de lucro鈥.

3. El suicidio m茅dicamente asistido

La propuesta esbozada de someter a la amenaza de pena los casos de contribuci贸n al suicidio basados en un rechazable af谩n de lucro no incluye el suicidio asistido por profesionales de la medicina, cuyo enjuiciamiento viene presidido por un insuperable dise帽o entre la opini贸n mayorista de los juristas y la de los m茅dicos. Resulta indudable que con arreglo a la legislaci贸n vigente la ayuda al suicidio prestada por un m茅dico es, al igual que cualquier otra, at铆pica (pi茅nsese en el caso Hacketahl); no obstante, la licitud de esa ayuda desde el plano de las reglas de la profesi贸n es objeto de una encendida controversia.

La reuni贸n de m茅dicos alemanes (Deutsche Arztetag) celebrando en Kiel a principios del a帽o 2011 acord贸 que los m茅dicos no deb铆an 鈥減restar ning煤n tipo de ayuda al suicidio鈥. En el 搂 16,3. De la Ordenanza laboral modelo (Muster-Berufsordnung) 鈥. Aparece claramente expresada esta prohibici贸n. Asimismo, en los 鈥淧rincipios de la C谩mara federal de m茅dicos sobre asistencia en fase terminal鈥 de febrero de 2011 ( ), se manifiesta que 鈥淟a contribuci贸n al suicidio no forma parte de los cometidos del m茅dico鈥.

Frente a ello, el ya mencionado Proyecto Alternativo de 2005 ( ) propuso, como 搂 4 de una ley de asistencia en fase terminal, la siguiente regulaci贸n aclaratoria:

(1) El m茅dico podr谩 prestar ayuda en un suicidio ante la petici贸n expresa y seria de un enfermo terminal y una vez agotada toda posibilidad terap茅utica de evitar sufrimientos insoportables e incurables. (2) El m茅dico no est谩 obligado a prestar dicha ayuda, pero ante el deseo expreso del paciente, deber谩 remitirse a otro m茅dico dispuesto a prestarla.

Que ello no es una opini贸n jur铆dica aislada, lo muestra la toma de postura de la Deutsche Juristentag de 2006, formulada en los siguientes t茅rminos ( ):鈥 La prohibici贸n absoluta de la asistencia m茅dica al suicidio deber铆a matizarse a partir de una valoraci贸n diferenciada, en virtud de la cual la participaci贸n del m茅dico en el suicidio de un paciente con padecimientos insoportables e incurables, y frente a los de que nada sirvan tratamientos paliativos, deber铆a ser tolerada como un acompa帽amiento en la muerte no s贸lo penalmente permitido sino adem谩s 茅ticamente correcto鈥. Como puede verse, tampoco entre los m茅dicos es tan un谩nime el rechazo a toda posibilidad de asistencia m茅dica al suicidio como las citadas declaraciones cuasi institucionales pudieran llevar a pensar ( ).

A la hora de tomar postura en esta controvertida cuesti贸n, no debiera perderse de vista que el rechazo m茅dico a toda forma de asistencia al suicidio est谩 sostenido en buenas razones, dada la centenaria tradici贸n que restringe la actividad m茅dica a fines curativos. La prohibici贸n de toda la asistencia al suicidio liberal al estamento m茅dico de una de las m谩s dif铆ciles tareas, tanto profesional como 茅tica o espiritualmente, que puedan encomendarse.

No obstante, considero que hay razones de peso para no rechazar de antemano la asistencia m茅dica al suicidio, siempre que se establezca con claridad que los m茅dicos pueden negarse a realizarlo cuando no se sientan capaces de llevarlo a cabo cuando sea contrario a sus convicciones.

De una parte, la evoluci贸n sobre estas cuestiones ha mostrado que los m茅dicos no s贸lo han de ayudar a vivir, sino tambi茅n ayudar a morir. Pi茅nsese en las formas indirecta y pasiva de eutanasia, en el car谩cter vinculante de la autonom铆a del paciente, o en la jurisprudencia sobre la interrupci贸n del tratamiento! De otra parte, no deben perderse de vista las escasas alternativas que le dan a un enfermo terminal decidido a morir si no encuentra a un m茅dico que le preste ayuda ante su af谩n de morir sin dolor. Podr铆a intentar, 茅l mismo o con ayuda de terceros, obtener medicamentos letales, lo que en caso de error en la elecci贸n o en la dosis puede llevar a un mayor sufrimiento f铆sico. Podr铆a saltar por la ventana o arrojarse a las ruedas de un coche, pudiendo dar lugar a grav铆simas lesiones o a poner en peligro a terceras personas. O bien podr铆a intentar el 鈥渢urismo suicida鈥, tal como ocurre en la actualidad, y viajar a un pa铆s en el que est茅 permitida la eutanasia. Ello no es s贸lo arduo y costoso, sino que adem谩s supone una capitulaci贸n del Derecho alem谩n ente la libre decisi贸n de un ciudadano de poner fin a su vida, algo que no va a dejar de existir por mucho que pretenda ignorarse.

Ante ello, la soluci贸n m谩s humana pasa por que los m茅dicos no rechacen de antemano toda posibilidad de asistencia al suicidio. Por lo general, un m茅dico conoce a sus pacientes y sus padecimientos. Tiene a su disposici贸n todas las posibilidades terap茅uticas y paliativas, y puede analizar y juzgar en cada caso si realmente existe otra salida. Y goza adem谩s de la confianza del paciente, cuya muerte puede quedar, con ayuda de su m茅dico, en un 谩mbito de privacidad; debiendo el m茅dico en todo caso, ciertamente, documentar el proceso de fallecimiento y el tipo de asistencia prestada, en aras a evitar abusos.

4. Ayuda al suicidio a t铆tulo comercial, profesionalizada y organizada

Junto a las formas de ayuda individual al suicidio acabadas de estudiar, juega un papel importante, tanto en la discusi贸n te贸rica como en la pr谩ctica, la asistencia al suicidio prestada por organizaciones creadas para tal finalidad. Las m谩s conocidas son iniciativas suizas como 鈥淒ignitas鈥 o 鈥淓xit鈥, pero pueden encontrarse tambi茅n en otros pa铆ses. En junio de 2012 tuvo lugar en Zurich un congreso mundial en el que participaron 55 organizaciones de esa 铆ndole ( ). Tambi茅n la actividad de tales organizaciones se ha considerado merecedora de punici贸n, bajo determinadas condiciones.

A comienzos del a帽o 2012 el Ministerio de Justicia present贸 una propuesta ( ) dirigida a castigar la ayuda al suicidio prestada a t铆tulo lucrativo [gewerbsm盲ssig] a trav茅s de una modificaci贸n del 搂217 StGB. Tal propuesta de reforma legal tiene el siguiente contenido.

鈥淪er谩 castigado con la pena de prisi贸n de hasta tres a帽os o pena de multa, el que con fines comerciales y con 谩nimo de promover el suicidio de otro, les proporcionare, procurare la ocasi贸n de llevarlo a cabo o intermediare en ello.鈥

Una segunda propuesta de 18 julio de 2012 ha introducido, junto a una modificaci贸n estil铆stica del citado p谩rrafo, un segundo apartado al precepto, con el siguiente tenor:

鈥淓l part铆cipe que no act煤e con fines comerciales quedar谩 impune, si el otro al que se refiere el apartado anterior fuese familiar suyo u otra persona allegada a 茅l.鈥

Este 煤ltimo inciso ha dado lugar a una intensa discusi贸n ( ), si bien cabe decir que resulta consecuente establecer la impunidad de quien colabora de modo no lucrativo si lo que se pretende es 煤nicamente abarcar la ayuda al suicidio realizada comercialmente.

Frente a ello, la Fundaci贸n alemana en beneficio de los hu茅rfanos (Deutsche Hospizstiftung) ( ) pretende, con el fin de 鈥渆vitar lagunas de punibilidad鈥, sancionar bajo pena tambi茅n la ayuda profesionalizada, en la l铆nea de lo que previamente se propuso en los Estados de Saarland, Th眉ringen o Hessen ( ). La propuesta del Comit茅 Federal de M茅dicos ( ) van m谩s lejos, al no exigir siquiera profesionalidad, proponiendo la prohibici贸n de 鈥渃ualquier forma de ayuda organizada al suicidio en Alemania鈥. Tambi茅n la propuesta formulada en diciembre de 2012 por los representantes de algunos sindicatos plantea un semejante 谩mbito de prohibici贸n ( ).

Por mi parte, suscribo esta 煤ltima propuesta de prohibir en Alemania la ayuda al suicidio prestada por organizaciones. Ello por cuanto los requisitos de dedicaci贸n comercial y profesional son, en pr谩ctica, dif铆ciles de delimitar, y no se corresponden realmente con el fundamento de la prohibici贸n, que a mi entender radica en el rechazo a la existencia de organizaciones dirigidas a matar. En todo caso, frente al Comit茅 Federal de M茅dicos considero que la prohibici贸n s贸lo deber铆a establecerse si se permitiera que tras el agotamiento de todas las posibilidades terap茅uticas y paliativas los m茅dicos pudieran intervenir en un suicidio asistido; de ese modo, no existir铆a necesidad alguna de esa clase de organizaciones.

No es compatible con el inter茅s de proteger la vida que existan instrucciones cuya 煤nica finalidad radica en ayudar a otras personas a morir. De una parte, los abusos o fraudes son muy dif铆ciles de evitar; de otra, podr铆a generarse la impresi贸n de que con esa pr谩ctica se est谩 llevando a cabo una forma ordinaria o cotidiana de terminaci贸n de la vida amparada por el Ordenamiento jur铆dico. Ello podr铆a llevar a un efecto de habituaci贸n e imitaci贸n que ha de ser evitado.

No obstante, ello no significa que deba intervenirse con los medios del Derecho penal. Teniendo en cuenta que todas las propuestas de regulaci贸n sit煤an la prohibici贸n en fases muy anteriores a la producci贸n de la muerte ( ), que los integrantes de esas organizaciones act煤an en muchas ocasiones por convicci贸n y en virtud de razones argumentables, y que otros Estados permiten realizar esa actividad sin trabas legales, optar por la criminalizaci贸n resultar铆a desproporcionado. Adem谩s, optar por la criminalizaci贸n resultar铆a desproporcionado. Adem谩s, seg煤n recientes sondeos, un 49% de los ciudadanos alemanes son partidarios de la implantaci贸n de dichas organizaciones, mientras que un 41% se muestra contrario. Por todo ello, deber铆a de ser suficiente establecer una prohibici贸n de la ayuda organizada al suicidio, que en caso necesario pudiera ser asegurada por v铆as policiales. Ello es aplicable tambi茅n, por lo dem谩s, a la 鈥淎sociaci贸n alemana de eutanasia鈥 (Sterbehilfe Deutschland) del ex senador hamburgu茅s Kusch.

5. 驴Es aconsejable la despenalizaci贸n del homicidio a petici贸n bajo limitaciones dirigidas a la evitaci贸n de abusos?

Tambi茅n es objeto e notable controversia internacional la cuesti贸n de si, bajo determinados requisitos, debe permitirse el homicidio a petici贸n. En Alemania, ello es rechazado de modo decidido por todas las partes involucradas ( ). Desde el Comit茅 Federal de M茅dicos al Consejo Nacional de 脡tica, pasando por los redactores del proyecto Alternativo de Asistencia al Suicidio 2005 o por reuni贸n de juristas alemanes de 2006, todos han rechazado, Si bien con argumentos parciales distintos, las propuestas de penalizaci贸n.

Por otra parte, es sabido que tanto los pa铆ses bajos como B茅lgica ( ) permite la eutanasia activa bajo ciertas garant铆as procedimentales (intervenci贸n de dos m茅dicos o revisi贸n de los criterios de cuidado por la comisi贸n de control). Tambi茅n en Alemania han surgido no pocos autores que a partir de diferentes propuestas se muestran a favor de una liberalizaci贸n limitada del homicidio a petici贸n. No es posible ni necesario en el marco de esas p谩ginas analizar tales concepciones en todos sus detalles ( ). Sus diferencias radican, ante todo, en las garant铆as procedimentales que incorporan a sus propuestas.

No cabe dudar ni de la seriedad y rigor de tales propuestas ni del af谩n que las inspira de humanizar la muerte de personas con enfermedades dolorosas e incurables 鈥搉o otro en su 谩mbito de aplicaci贸n-. Pero los argumentos m谩s convincentes se hallan del lado de la prohibici贸n, y deben llevar a rechazar esas propuestas de liberalizaci贸n.

Si se plasmara en la ley expresamente que quienes padezcan una enfermedad incurable y dolorosa pueden solicitar libremente su muerte, podr铆a generarse una rechazable tendencia 鈥搈谩s incluso que en la ayuda al suicidio organizada- a hacer un uso extensivo de esa posibilidad. No es inhabitual que personas mayores y enfermas terminen por considerarse una carga para sus familiares. Ante ello, tal previsi贸n legal podr铆a llevar a que esas personas consideraran la muerte como una alternativa plausible y legalmente indicada. Si adem谩s se toma en consideraci贸n que la mayor parte de los costes m茅dicos que una persona genera se derivan, como promedio, de los 煤ltimos estadios de su vida, podr铆a dar lugar a incrementar una tendencia al acortamiento de la vida por parte de las personas conocedoras de esa situaci贸n y trasladar a los pacientes la sugerencia de que es razonable dejar llevar a la muerte en la forma legalmente prevista.

Ello ser铆a un camino equivocado. Podr铆a entorpecer los tan necesarios esfuerzos por desarrollar terapias paliativas del dolor eficientes y tratamientos adecuados a los enfermos terminales. Estas terapias pueden contribuir decisivamente a evitar el deseo de la muerte y a otorgar un sentido a la 煤ltima etapa de la vida tambi茅n de los enfermos incurables. De igual modo, tampoco ser铆a admisible que dejaran de prestarse ayudas para favorecer un final de la vida m谩s humano porque hay una soluci贸n 鈥渕谩s simple鈥. E igualmente aberrante ser铆a, por ende, que el aislamiento generado con ello para los enfermos terminales pudiera llegar a incrementar el deseo de poner fin a su vida.

El rechazo a permitir toda forma de homicidio a petici贸n podr铆a compensarse con la opci贸n aqu铆 sugerida de dejar abierta una asistencia m茅dica al suicidio en casos carentes de toda esperanza de curaci贸n o mejor铆a y que no admiten ya medidas paliativas del dolor. Frente a ello, no cabe oponer que con esta alternativa surgir铆an semejantes riesgos a los derivados de una despenalizaci贸n del homicidio a petici贸n, dado que existe mayor inhibici贸n social frente al suicidio que frente a la articulaci贸n de un procedimiento de asistencia a la terminaci贸n de la vida amparado por el estado. De igual modo, es dif铆cilmente imaginable que familiares y personas afectivamente cercanas acompa帽en a un enfermo en un suicidio. Frente a ello, permitir el homicidio a petici贸n se complementar铆a como una indicaci贸n socialmente aceptable de c贸mo poner fin a la vida humana. Po todo ello, me muestro decididamente contrario a la despenalizaci贸n de la eutanasia activa.

En cualquier caso, cabe introducir una excepci贸n para el caso extremo en el que alguien 鈥損or ejemplo, debido a una completa par谩lisis 鈥搉o es capaz de poner fin por s铆 mismo a un dolor insoportable. Pero para ello no es necesaria una regulaci贸n legal. En tales supuestos, podr铆a acudirse a las reglas de la interrupci贸n del tratamiento o 鈥搈谩s all谩 del tratamiento m茅dico- a un supra legal estado de necesidad exculpante.

Con ello llego al fin de mi estudio. Dada la controversia que suscitan la mayor铆a de las cuestiones analizadas, no puedo esperar que se comparta la totalidad de mis planteamientos. Me llenar铆a de satisfacci贸n el solo hecho de haber arrojado algo de luz a una materia tan compleja y haber contribuido a la discusi贸n.

Destacados:

鈥渘o resulta inadecuada la aplicaci贸n a una persona moribunda de una medicaci贸n dirigida, seg煤n la lex artis, a paliar el dolor y acorde a la voluntad expresa o impl铆cita del enfermo cuando, sin pretender la muerte, se asuma como consecuencia un adelantamiento de su acaecimiento鈥.

鈥淟a interrupci贸n de un tratamiento puede llevarse a cabo tanto por omisi贸n como por una conducta activa鈥. 鈥淧ara fundar la punici贸n de la conducta basta con que el m茅dico, tal como asumi贸 el Tribunal, tenga un deber de garante dirigido a la protecci贸n del suicida y adem谩s ostente una posici贸n de dominio sobre la situaci贸n鈥.

Nota: Agradecemos a La Fundaci贸n Dialnet constituida por el Equipo de Gobierno de la Universidad de La Rioja por permitirnos publicar el art铆culo del Dr. Claux Rox铆n, es de anotar que todos los derechos sobre el mismo pertenecen a dicha fundaci贸n.

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