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El contrato como herramienta para estafar

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El contrato como herramienta para estafar

El contrato como herramienta para estafar

posted in Artículos Penal by Super User

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Johanna Rubiano.*

Tradicionalmente la imagen de la estafa corresponde a la persona que, usando ciertos artificios, induce a otra – más bien ingenua, sin mucha instrucción o experiencia – a despojarse de sus bienes. Por lo anterior, en el ámbito empresarial no es sencillo alegar que determinado comerciante o agente de negocios ha sido estafado, pues se supone que cuenta con el conocimiento y experiencia suficiente para no caer en ello, por lo que estos eventos suelen interpretarse como el resultado de un descuido de la persona o tan solo un incumplimiento contractual al margen del derecho penal.

En la sociedad actual, regida por relaciones anónimas, se exige que quienes participan en las actividades comerciales atiendan a los deberes de información y veracidad, lo contrario obligaría a que en cada operación los interesados efectúen innumerables actuaciones para verificar la veracidad de lo que su contraparte ha manifestado, lo cual haría inviable realizar negocios de manera ágil y sencilla. Así las cosas, la pregunta es si una persona que se dedique a una actividad comercial, en el ejercicio de la misma puede ser víctima de una estafa.

Para que el delito de estafa se configure el autor debe producir un engaño o inducción en error a la víctima, el cual cause que esta disponga de su patrimonio, produciendo su empobrecimiento y el correlativo enriquecimiento del autor. Aunque en la estafa empresarial la víctima no se identifique con la persona crédula o cándida, sí es posible que una persona con el ánimo de enriquecerse lleve a otra a efectuar un negocio o realizar un contrato1. – entregar un bien o una suma de dinero – conociendo que no cumplirá su parte y que la otra persona se verá perjudicada, cometiendo así una estafa.

Por ende, en la estafa empresarial el artificio o engaño –bastante y causal – debe versar sobre un elemento esencial del negocio – por ejemplo, cantidad de la prestación o el objeto del contrato– que permita pensar a la víctima en una situación positiva económica y que su contraparte cumplirá sus obligaciones.

De igual forma, la disposición del patrimonio de la víctima (agente comercial) debe ser causado por el engaño o error, de modo que este debe ser idóneo para tal fin, es decir, el engaño o ardid – que debe ser antecedente2, bastante y causante – debe traspasar el riesgo socialmente permitido en el tráfico mercantil por ser una falta a los deberes de información y veracidad.

Por último y aunque en el ámbito mercantil rige el principio de buena fe, se debe entender que en este también rige el principio de desconfianza, el cual implica que quienes participan en un negocio jurídico tiene la obligación aumentar sus deberes de autocuidado. Es cierto, como lo ha señalado la Corte Suprema de Justicia, la conducta de la víctima no es determinante en la realización de la estafa, pero su calidad y condiciones sí determinan la idoneidad del engaño, y puede dar indicios de si hay o no razón para poner en marcha el aparato judicial penal, por lo que, tratándose de estafas empresariales, es preciso atender si, en el caso concreto, era válido para la víctima reducir cautelas y asumir riesgos más altos que los habituales o si su actuación fue negligente.

Es claro que hasta la persona más versada en su ámbito profesional puede ser víctima de una estafa, por lo que en la fundamentación de este delito es de vital importancia evidenciar que la puesta en escena realizada por el autor se refiere a un elemento esencial del negocio o contrato, que desde una perspectiva objetiva y subjetiva podría equivaler a un engaño o una inducción en error anterior y suficiente para que, hasta una persona de negocios, pueda ser despojada de sus bienes.

Citas

1 En la doctrina son denominados como contratos civiles criminalizados.

2 El engaño debe ser antecedente o concurrir con el desprendimiento patrimonial. En caso contrario nos encontraríamos ante un posible delito de administración desleal – a causa de una deficiente gestión distraer o no devolver los bienes de la compañía.

#YoEscriboYoLeoDerecho

* Abogada de la Universidad Autónoma de Colombia. Especializada en derecho penal económico y compliance de la Universidad Autónoma de Madrid.

Read 608 times Last modified on Sunday, 13 September 2020 12:47
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13 09, 20

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