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La concepción de los contratos coligados tienen sus primeros orígenes (frente al concepto) en Italia, donde “se ha asumido el rótulo de collegamento contrattuale o “contratos recíprocos” o “contratos vinculados”1, entendidos como aquellos vínculos que tienen interdependencia entre sí, con contratos entrelazados alrededor de una misma prestación u objeto contractual; en esta conexidad se celebran varios contratos con una estrecha vinculación funcional. Esta coligación se analizará a la luz del leasing, el cual es “un mecanismo de financiación mediante el cual una entidad financiera, por instrucción de un cliente solicitante (denominado arrendatario o locatario), adquiere un activo de capital, el cual está bajo propiedad de la entidad, y se lo entrega al locatario en arrendamiento financiero u operativo para su uso y goce por un periodo de tiempo a cambio de un pago periódico de una suma de dinero”2, y al finalizar esta operación el locatario tiene la opción de compra o restitución del bien.
El primer acercamiento a este definición lo dio la Corte Suprema de Justicia Colombiana, la cual no denominó esta vinculación como “coligación, pero si manifestó en primera medida la conexidad entre negocios jurídicos a través del fallo del 31 de mayo de 1938, donde precisó los distintos tipos de unión existentes: “a) Unión simplemente externa donde los contratos son independientes unos de otros; b) Unión con una recíproca dependencia; c) Unión alternativa, según el suceso de algún contrato3”.

Posturas de la corte Suprema de Justicia sobre el incumplimiento de los contratos de leasing bajo la interpretación de la coligación.

Los primeros acercamientos frente a la conexidad contractual del leasing, se estimó que “si bien el contrato de leasing guardaba ciertas relaciones con otros contratos, lo cierto es que dichas figuras tenían una finalidad histórica completamente divergente que no respondían a las razones jurídico-económicas que motivan o inducen al contrato de leasing”4 lo cual llevó a la Corte a considerar que los contratos no pueden ser examinados bajo reglas particulares, sin embargo, cuando no exista identidad causal si se debe aplicar el régimen de cada contrato en el momento temporal que se desarrolla, resolviendo que al tener pluralidad de contratos en un negocio, estos son autónomos entre sí y se debe aplicar el régimen propio de cada uno.

En un fallo posterior, la Corte Suprema de Justicia, mejora y consolida la postura del contrato del leasing como contrato coligado. La sentencia se desarrolla a través de un recurso de casación, donde se pretendía separar la celebración de un contrato lease back, que involucraba a su vez un contrato de compraventa y uno de leasing financiero, y se procuraba considerar cada negocio jurídico por separado para declarar la recisión del primero sin afectar el segundo, pese a que participaron las mismas partes con base en el mismo objeto.

Para desarrollo de lo anterior, se introdujo el concepto del tratadista Francesco Messineo, determinando que los contratos coligados son un “conjunto o cadena de contratos, recíprocos o vinculados, con ellos se quiere indicar el caso en que se estipulan entre las mismas partes dos contratos en relación de dependencia mutua (interdependencia), en el sentido de que la ejecución (o validez) del uno queda subordinada a la ejecución (o validez) del otro.”5. Así, los contratos recíprocos, son autónomos, aunque interdependientes, pues los contratos se celebran para una misma unidad económica o propósito.

Se destaca de este fallo, que estableció que la vinculación contractual no podría configurarse como reciprocidad, sino como subordinación unilateral de un contrato respecto del otro. A partir de este fallo la Corte inicia una posición de tratamiento diferencial en los contratos de leasing tratándolos como contratos coligados: “Se impone, por tanto, reiterar que la “operación de leasing financiero” y, por reflejo, la del ‘lease back’, son supuestos o hipótesis de contratos coligados o conexos, con todo lo que ello implica, en especial, la total autonomía de cada uno de los que sirven a ella, se itera, la compraventa, por medio de la cual la entidad financiera adquiere el bien, y el leasing propiamente dicho, que permite la entrega de su tenencia al locatario.”

Pese al anterior recorrido jurisprudencial, en el año 2005 bajo ponencia de la magistrada Margarita Cabello, sobre a un caso de contrato de leasing frente al pago de seguro que es concomitante en esta clase contratos cuando existe un siniestro, la interpretación de la Corte es tratar al leasing y el seguro como dos contratos distintos y no coligados. Es decir, la confección del leasing incorpora otras tantas modalidades convencionales que para este específico caso, no podía asimilarse llanamente al arriendo, en lo atinente a las consecuencias dimanantes por la destrucción del vehículo, menos aun cuando el pago de los cánones que realiza el locatario a la compañía de financiamiento son totalmente diferentes a las derivadas del contrato de seguro6.

Sin embargo y en un caso similar, en el año 2017 la sala de Casación Civil y Agraria, se refiere al pago del seguro que venía pagando con la cuota del pago del canon de leasing, aplicando la interpretación del contrato coligado para el leasing, indicando que “en materia de concordatos, sucede con frecuencia que en ejercicio de la llamada autonomía negocial y tras de expresar su voluntad en un único documento, las partes le dan vida a diversos contratos que, aun conservando su identidad típica y por ende quedando sometidos a la regulación que les es propia, quedan sin embargo coligados entre sí, funcionalmente y con relación de recíproca dependencia, hasta el punto de que las vicisitudes de uno, en mayor o menor grado, pueden repercutir en los otros”7.

Por último, en sentencia del año 2018 En un contrato de leasing en el que la entidad financiera solicita la restitución del inmueble objeto de leasing, haciendo énfasis en que el leasing es una operación de varios contratos y no solo se le puede aplicar procesalmente la vía de un proceso de restitución de inmueble del artículo 384 del CGP “si bien el contrato de leasing inmobiliario plantea algunas similitudes con el contrato de arrendamiento de inmueble por nutrirse de algunas características de éste, ello no permite que pueda asimilarse en su integridad a éste último pues contiene otras características jurídicas muy distintas, propias de otros contratos típicos o propias a él”8.

Reflexiones finales.

Luego del anterior recorrido por la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia en relación con el contrato de leasing interpretado como contrato coligado, en los diferentes incumplimientos que en él se presenta se puede concluir lo siguiente:

1. La interpretación del contrato de leasing como contrato coligado es netamente jurisprudencial. Existe una atipicidad referente a este contrato que el legislador debería llenar para dar mayor claridad y seguridad a este contrato.

2. El recorrido de esta sentencia hito fundacional no ha sido del todo tomada por la Corte Suprema de Justicia en un principio como lo muestra la sentencia del 2015 de la magistrada Margarita Cabello, que interpretó el contrato de leasing como una cadena de contratos individuales. Sin embargo, en las últimas sentencias como la del año 2017, la Corte adopta el precedente del 2007 y se retoma la línea de una interpretación coligada de la operación del leasing.

3. Esta última interpretación de la Corte sobre el contrato de leasing permite dilucidar la naturaleza jurídica del mismo, evitando recaer en la postura del contrato de leasing como un solo acto jurídico autónomo, bajo las reglas propias de cada contrato que lo conforman (como las establecidas para el contrato de arrendamiento o de compraventa con reserva de dominio, o como un crédito a plazos).

Citas

Messineo, F. (1952). Doctrina General del Contrato. Tomo I. Traducción: F. O. Fontarrosa, S. Sentis Melendo, M. Voltera. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas Europa-América.

Asobancaria. Leasing. Disponible aquí.

Cas. Civ., sent., del 31 de mayo de 1938

Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación civil. Sentencia del 13 de diciembre de 2002, M.P.: Carlos Ignacio Jaramillo. Exp: 6462.

Corte Suprema de Justicia. MP.: Carlos Ignacio Jaramillo Jaramillo veinticinco (25) de septiembre de dos mil siete (2007). Ref: Exp. No. 11001-31-03-027-2000-00528-01

Corte Suprema de Justicia Radicación n° 11001 31 03 039 2009 00161 01 MARGARITA CABELLO BLANCO SC9446-2015 Bogotá. D. C., veintidós (22) de julio de dos mil quince (2015). folios 32-36.

Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación Civil y Agraria nº T 1100102030002017-01510-00 de 23 de Junio de 2017 Número de Providencia: STC9114-2017.

Corte Suprema de Justicia. Exp T 1100122030002018-01873 01. No providencia STC14095-2018. 29 de Octubre de 2018. Octavio Augusto Tejeiro Duque

#YoEscriboYoLeoDerecho*

Abogada de la Universidad Libre. Especialista en derecho comercial de la universidad Nacional de Colombia, Candidata a Magister en derecho privado económico de la Universidad Nacional de Colombia.

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